viernes, 10 de abril de 2009

¡Una pinta de cerveza! Interiores de Pub




Imagen: Martin Driscoll



¡Una pinta de cerveza! Interiores de Pub



Clic en imágenes , para ver en grande


Imagen: Andy Housego



Imagen: Gillian Lawson





Imagen: Kevin McKrell


Imagen: Donald Curran




Imagen: Andy Housego



Imagen: Ron Hamilton


Imagen: Mike Smee


Imagen: Trent Gudmundsen


Imagen: Walter Richard Sickert


Imagen: Todd Petersen


Imagen: John Tartaglione


Imagen: Ann Martin


Imagen: Stephen Sheldon




Imagen: Mike Smee




Imagen: Joel Beckwith



Imagen: Mike Smee


Imagen: Dary Lex


Imagen: John Henry Hensall



Imagen: Mike Smee


Imagen: Merle Keller



.

martes, 7 de abril de 2009

H o l i , una "guerra" de sonrisas y colores





H o l i , una "guerra" de sonrisas y colores



Clic en mágenes para ver en grande

¿Sabías que con la llegada de la primavera , hay un día en el que la India se inunda de color, alegría y sonrisas en la peculiarísima y desenfrenada celebración de Holi ?

Pues sí ; algo inimaginable en nuestra sociedad , o no : no nos olvidemos de "La tomatina" ...
Pero en principio : inimaginable eso de zambullirse en colores a menos que uno sea un crío de guardería o viva en plena época hippie y psicodélica en el que la libertad y los colores toman el poder.


Pero he aquí que este pequeño relajo, esta locura transitoria y festiva a más no poder, esta magia de ver volar los colores en todas direcciones y sobre cualquier personalidad , ha encontrado su lugar, su espacio , un especialísimo día en India . Polvo de colores esparcido por doquier inunda -una sola vez al año- sus calles y a sus gentes que , cubiertas de arriba a bajo en múltiples colores , se asemejan a acuarelas andantes de plena psicodélia .



La jornada comienza al punto de la mañana , a ritmo de tambores ; ha llegado el momento de homenajear a las cosechas , y qué mejor manera que hacerlo rociados alegremente en vivos colores. Pistolas de agua cargadas con pigmentos, cubos con tintes ... o colores en polvo sacudidos encima del familiar de turno o vecino , dan la bienvenida a la estación más viva del año.


Y es que la primaveral Holi posiblemente sea la celebración más importante del calendario hindú, o al menos es la que demuestra un mayor y entusiasta festejo , tanto que es capaz de acortar distancia entre castas, edades y religiones. Hoy , saltarse el protocolo está permitido .

Carreras por las calles y llamadas a la puerta invitándote a salir animan a participar en la "guerra de color" . Una tras otra vemos salir de sus casas a gentes vestidas de blanco -que dura como tal bien poco- ; allá va una mancha en el hombro y ahora para completar le chorrean otra . Poco a poco la persona va convirtiéndose gracias a la ayuda de sus vecinos y familiares en un pequeño "abeer" o "gulal", esto es: un pequeño y floreciente campo ambulante . Todos -sin distinción- han de "florecer" hoy . Ese es el simbolismo cromático de la festividad de Holi.


Al igual que sucede con nuestra Semana Santa , Holi se celebra cada año en un día diferente (que obedece en este caso a la llegada de la luna llena del mes de Marzo) .


La jornada comienza el día precedente con una pequeña oración familiar en la que se lanza al fuego una espiga como ofrenda a las divinidades para que protejan las cosechas, y es por tanto frecuente ver en las calles hogueras preparadas con tal fin , así como a hombres disfrazados de dioses , representando su papel . Pero es a la mañana siguiente cuando verdaderamente comienza el festejo .

El hombre de mayor edad de la familia abre la fiesta lanzando un chorro de color sobre el resto dándoles así "permiso" para ser correspondido. Lo importante es divertirse y hacerle saber al prójimo tus deseos de felicidad.



Por supuesto, los pigmentos que se emplean para colorear son poco mas o menos que alimentarios, o hennas, y en ningún caso llevan agregados los
necesarios "mordientes" o fijativos que podrían perjudicar a ojos y piel .

Y al igual que sucede con los colorantes naturales propios de las especias , la "cocina" tiene un importante papel en la celebración de Holi pues , aunque algunos tienen ganas de juerga ya de por sí, hay quien se "anima" de modo extra echando mano o mejor dicho : un trago de "bhang", un mejunje a base de leche con azúcar y raíces de cannabis que pone a punto hasta al más "muermo" ...

Normal que más de un abuelete -y no abuelete- diga luego que ha tenido visiones "místicas" , ¡ toma, no!


El "bhang", aunque ilegal, está permitido hoy . El resto del año sólo les está permitido a los "Santones" hindúes, eso sí : con fines espirituales , eh?, no vayais a pensar ...

Y así, entre chorros de colores y salpicaduras va pasando el día mientras por el aire se extiende un peculiar aroma a ...¿coco?
Sí, los más avezados han salido de casa llevando un frasquito con aceite de coco y un paño . De cuando en cuando para poder seguir "batallando" , es necesario quitarse las manchas de la cara y ojos y ver de dónde y hacia donde van volanderos los chorros



¡Feliz primavera a todos!


.

lunes, 6 de abril de 2009

El vino del estío


Imagen: Craig Stephens

El vino del estío
(fragmento)




El pueblo, luego, más tarde...

Y otra cosecha.

El abuelo de pie en el amplio porche, como un capitán que otea la calma vasta e inmóvil de una estación muerta. Interrogaba el viento, y el cielo inalcanzable, y el césped desde dondeDouglas y Tom lo interrogaban a él.

— Abuelo, ¿están listas? ¿Ya?

El abuelo se pellizcó la barbilla.

— Quinientas, mil, dos mil, por lo menos. Si, sí, una provisión excelente, recójanlas con rapidez, recójanlas todas. ¡Diez centavos por cada saco llevado a la prensa!
¡Oh!

Los muchachos se inclinaron, sonriendo. Recogieron las flores doradas. Las flores que inundaban el mundo, llevaban el campo a las calles de ladrillos, llamaban suavemente a las ventanas de los sótanos, y se movían difundiendo el resplandor y el centelleo del sol fundido.

— Todos los años -dijo el abuelo-, crecen a tontas y a locas; las dejo. Orgullosas como leones en un corral, Míralas, y te harán un agujero en la retina. Una flor común, una maleza que nadie ve, sí. Pero para nosotros algo noble, el diente de león.
Así, cuidadosamente cortados, en sacos, llevaron abajo los dientes de león.
El sótano oscuro se iluminó con su llegada. La prensa del vino esperaba, abierta y fría. Cayó una ola de flores, y la prensa apretó la cosecha.

— Un poco más... así...
La marea de oro, la esencia de ese hermoso y delicado mes, que salía ahora por la abertura inferior, corrió a las tinajas, a desprenderse de sus fermentos, encerrarse en las batidoras, y alinearse en centelleantes botellas a la sombra del sótano.


El vino de diente de león.

Las palabras sabían a verano. El vino era verano encerrado y taponado. Y ahora que Douglas sabía, realmente sabía, que estaba vivo, y se movía en el mundo para verlo y tocarlo, convenía que algo de este nuevo conocimiento, algo de este especial día de vendimia, fuera apartado y sellado, y abierto luego un día de enero, cuando nevara rápidamente y el sol estuviese oculto desde semanas o meses atrás, y el milagro, en parte olvidado, necesitara renovarse. Sería aquel un verano de insospechables maravillas, y Douglas quería que lo conservaran y ordeñaran. En cualquier momento bajaría de puntillas a ese húmedo crepúsculo y acercaría las puntas de los dedos.

Y allí, hilera sobre hilera, con el color suave de las flores que se abren a la mañana, con la luz del sol de junio tras una débil película de polvo, estaría el vino. Y al mirar el día invernal a través de la botella... la nieve se fundiría en pastos, en los árboles vivirían otra vez pájaros, hojas, y capullos, como un continente de mariposas que se alzara al viento. Y el cielo acerado sería azul.

Ten el estío en la mano, sírvete un poco de estío, un vasito nada más por supuesto, un sorbito para niños; cambia la estación en tus venas llevándote el vaso a los labios y empinando el estío.




Ray Bradbury
El vino del estío


sábado, 4 de abril de 2009

Té y compañía



Imagen: Louis Charles Moeller



Té y compañía



Clic en imágenes para ver en grande


Imagen: Konstantin Alexeievitch




Imagen: Frederic Soulacroix




Imagen: Francisco Miralles Y Gallup



Imagen:Georges Van der Vos





Imagen: Edmund Tarbell



Imagen: Henry Caro Delvaille



Imagen: Andrey Ryabushkin




Imagen: Irving R Wiles



Imagen: Paul Signac

.

jueves, 2 de abril de 2009

El Huevo de Pascua





El Huevo de Pascua



Clic en imágenes para ver en grande

Estamos a punto de iniciar la Semana Santa, y los escaparates de las pastelerías comienzan a llenarse con pequeñas decoraciones a base de chocolate .
Casitas y figuras, nidos con pollito, conejos y ¡cómo no! huevos de Pascua . Pero ¿de dónde viene, cual es el origen de esta tradición chocolatera?

Como sabeis el huevo es desde muy antiguo considerado el símbolo cristiano de la Resurreción . Pero ¿cómo pasó de ser un símbolo religioso a ser el emblema dulce y comestible con el que celebramos las fiestas de Semana Santa? ¿Porqué?


Pues todo tiene su origen en a un decreto del siglo XI con el que la Iglesia prohibía consumir huevos durante todo el periodo que duraba la cuaresma , ni más ni menos que ¡cuarenta y seis días! . Al llegar la Pascua se levantaba el veto y el consiguiente fervor por los huevos se desataba pues suponía desquitarse de la penitencia impuesta durante tanto tiempo. ¡Menudo festejo!, volver a ver circular un huevo era considerado símbolo de regocijo y vuelta a la alegría .

Hay que pensar la época en la que estamos : no hay frigoríficos , y pescado y carnes son difíciles -por no decir casi un milagro- de conseguir ; los huevos son por tanto poco más o menos que elementos básicos para el sustento. Privarles de ellos era verdaderamente una penitencia, y levantar el veto un premio . Pero es que además: tirar la comida era considerado un pecado . ¿Qué hacer entonces con los huevos que las gallinas siguen poniendo porque no saben de la misa la media y no entienden de vetos ? Hubo que inventar rápidamente un sistema de conservación , y el invento llegó : ¡bañarlos en cera líquida !

Sí, como lo oís . Es un sistema de preservación el origen de colorear y decorar los huevos en estas fechas.


Y... aunque con el tiempo la prohibición no regresó , la costumbre de decorar los huevos SI se mantuvo. Y unida a ella : otras peculiares tradiciones.

Por ejemplo , en los países anglófilos es tradicional esconder Huevos de Pascua en el jardín, y han de ser los más pequeños de la casa quienes los encuentren , sin romperlos . En Grecia se intercambian huevos de color carmesí, para conmemorar la sangre de Cristo. Y en Polonía y Ucrania se hacen verdaderas obras de arte a base cera sobre su cáscara.

Y es que , desde los comienzos de la humanidad, el huevo ha sido sinónimo de fertilidad, esperanza y renacimiento .
Ya aparece en la mitología egipcia cuando el Ave Fénix se quema en su nido y vuelve a renacer de nuevo a partir del huevo que lo hubiera creado en un principio. También los hindúes sostenían que el mundo había nacido de un huevo. Y son de hecho tales orígenes los que hicieron que regalar huevos decorados fuera una costumbre que se originase en Europa y Oriente Medio antes del cristianismo .

En el antiguo Egipto y en Persia los amigos intercambiaban huevos decorados cuando comenzaba la Primavera, como símbolo del renacer de la naturaleza. Y en Europa parece ser que la tradición comenzó a extenderse a partir del siglo IV.


En algunos países europeos, los huevos se decoran el Jueves Santo y se rompen el Domingo, pues la cáscara representa la tumba en la que Jesús estuvo sepultado , y romperla simboliza hacerle resucitar saliendo del sepulcro. Pero no sería hasta la llegada de fines del siglo XVIII y los avances dentro del mundo de la repostería, y concretamente en el ámbito del chocolate , que el huevo tradicional se conviertiera en uno de chocolate que contuviera un regalito dentro .Tal costumbre llegó a nosotros desde Alemania, pasando previamente por Italia y Francia.
Pero los huevos de Pascua , además de ser dulces típicos de la fecha, o incluso pequeños motivos decorativos naturales, han ido evolucionando de tal modo que incluso han pasado a ser piezas de joyería, propias de coleccionistas

Hay Huevos de Pascua verdaderamente famosos, como el que le obsequió Luis XV a Madame Du Barry , completamente recubierto de oro.

Y en el museo Lambinet, en Versailles, se encuentran dos huevos que se consideran una maravilla ,regalados en el día de Pascua a Madame Victoria, tía de Luis XVI.


Huevos de Pascua de Karl Fabergé


Pero posiblemente de entre todos los más famosos sean ¡cómo no! las piezas maestras de Fabergé . Una tradición que comenzó en 1884 con un huevo de Pascua hecho para el zar Alejandro III que quiso con ello hacer un regalo a su esposa, la zarina Maria. Fueron en total 56 huevos ( incluídas las piezas que Fabergé hizo para el sucesor, el zar Alejandro II) , de los cuales parte está en manos privadas y parte, en Rusia.

Y no sólo los de Fabergé .... Otro auténtico "museo del huevo" se halla en Sabrodt, cerca de la ciudad alemana de Spremberg, donde se exhiben huevos de Pascua de todo el mundo, desde aquéllos magistralmente decorados a mano hasta otros de juguete.



Quien le hubiera dicho a las gallinas
que sus sencillos huevos iban a la larga
a dar tanto juego, ¿verdad?



.

miércoles, 1 de abril de 2009

Carol Jessen , bajo la luz ambarina de un café






Carol Jessen , bajo la luz ambarina de un café





Clic en imágenes para ver en grande

Nacida en Oakland, California, Carol Jessen se graduó en la Universudad de San Francisco , así como también en la escuela de Artes . En 1979 se traslada a Japón durante 9 meses donde perfecciona su estilo junto al maestro Toshi Yoshida. Su trabajo ,consistente en su mayoría en óleo sobre tabla , incluye también trabajos a pastel y acuarela .

















Si te gusta su estilo, puedes visitar su WEB

.

Pregúntale al polvo

Imagen: Rolf Harris


Pregúntale al polvo
(fragmento)


La chica se movía como una bailarina, sus fuertes piernas de seda formaban montoncitos de serrín cuando sus zapatos raídos se deslizaban por el suelo de mármol. Los zapatos eran sandalias y llevaba las tiras de cuero aseguradas con varias vueltas alrededor de los tobillos. Eran unas sandalias que se caían a pedazos; el cuero trenzado se había deshilachado. Al verlos me puse muy contento porque era un defecto criticable que tenía la chica. Era alta, de espalda muy recta, tendría unos veinte años, impecable a su manera, con excepción de aquellas sandalias que estaban hechas un asco. Así que me puse a mirarlas con fijeza, intensidad y premeditación, e incluso giraba la silla y volvía la cabeza para seguir mirándolas, al tiempo que sonreía con burla y reía para mis adentros. Estaba dejando bien claro que sus sandalias me hacían tanta gracia como a ella mi cara, o lo que fuera. La situación produjo un efecto eficaz en la muchacha. Poco a poco se fueron apagando su bailoteo y sus piruetas, se fue limitando a correr de un lado para otro y al final acabó por servir los pedidos más bien con discreción. Estaba turbada y en cierto momento vi que bajaba los ojos con rapidez, que se miraba el calzado y que al cabo de unos minutos dejaba de reír; en la cara se le dibujó una mueca de resentimiento y al final no hacía más que mirarme con odio.




John Fante
Pregúntale al polvo