miércoles, 18 de noviembre de 2009

Memorias de una joven Católica


Imagen: Carl Larsson


Memorias de una joven Católica

(fragmento)

En mi primer recuerdo de la abuela, la veo a bordo de su automóvil gris eléctrico, con sus manos elegantemente enguantadas al volante.. No sé la edad que yo tendría, pero calculo que unos seis.
El gris armatoste se deslizaba hasta la acera hasta nuestra casa de ladrillos, y la veíamos bajar , con un vestido algo ostentoso ,con bordados , y un sombrero con velo de gruesos puntos negros, que llevaba prietamente ceñido a la cara, de manera que los aterciopelados puntos negros junto a su piel ,parecían lunares. En los pies , sobre los zapatos , llevaba unas curiosas cubiertas, abrochadas con perlas. Mi padre las llamaba polainas. Ella siempre olía a perfume.

Algunos domingos íbamos a comer a casa de la abuela. Allí había dos cosas que nos gustaba hacer . Una de ellas era deslizarnos debajo de la mesa mientras los mayores aún comían, y encontrar bajo la alfombra el bulto del timbre que había debajo, y que la abuela pisaba cuando quería que viniese la camarera. Era un tanto difícil encontrar aquel bulto entre los pies y las faldas de las mujeres, pero por fin lo encontrábamos y empezábamos a llamar.

Se estaba bien ellí, debajo de la mesa, con el mantel colgando a nuestro alrededor como una tienda de campaña. La alfombra era gruesa y peluda y si asomábamos la cabeza veíamos los exóticos pájaros del papel de la pared.
No recuerdo que nadie nos prohibiera meternos allí debajo, pero un domingo- quizás el último que fuimos allá- no pudimos encontrar el bulto. Tuve una sensación de miedo, como si todo lo anteriormente vivido lo hubiera soñado o me lo hubiera inventado, como si en realidad jamás hubiese habido bulto ni timbre. No se nos ocurrió pensar que seguramente quitaron el timbre para que no molestásemos a la camarera llamando inutilmente. El misterio de la desaparición del timbre me atormentó hasta mucho tiempo después , como una enloquecedora incógnita. Yacía despierta en la cama, pensando en el timbre y deseando que se nos diera otra oportunidad para encontrarlo.



Mary McCarthy
Memorias de una joven Católica

12 comentarios:

pluvisca dijo...

Evoca tiempos de mi infancia, cuando mi hermano y yo nos metiamos bajo los faldones de la mesa camilla...¡¡¡era tan divertido!!!

Ese timbre...ya no podrian llamar, una ausencia nuclear para ella en aquellos dias...

Besos

Elvira dijo...

¡Qué bien escrito está! No había leído nada de esta escritora americana, y me ha gustado mucho este fragmento. Acabo de ver que murió hace 20 años.

Gracias por presentármela, Femme de lettres! 8-) (Señora intelectual con gafas sonriendo)

Nina Maguid dijo...

Me trae añoranzas de cosas que nunca he tenido, la próxima vida me la diseño antes de venir.
Y ese timbre desaparecido. Las pequeñas pérdidas son desestabilizantes y, para peor, no cualifican como drama. Pero un agujerito hoy, otro mañana, y acabas convertida en un queso emmental.

Femme! Que hola, que me gusta estar contigo y que tengo que mandarte una foto que me he hecho sacar especialmente para ti! Pues eso, que te quiero mucho!

fandestéphane dijo...

Yo recuerdo que tendría 6/7 años y mi lugar preferido para jugar y esconderme era debajo de la mesa camilla, con unos faldones que llegaban al suelo. Me encantaba esconderme ahí dentro y me pasaba horas y horas, y mis padres contentos, pues estando ahí debajo no les tocaba los cataplines.
Pero yo disfrutaba rallando las patas de la mesa jajaja

Un beso, Femmmmmmmmmmmmmmmmmmme

jorge dijo...

Yo me metia debajo de la mesa a los 21 años...

Claro que era en casa de mis primas de 18, 20 y 23 y ellas solian usar mini faldas cortisimas y se sentaban en las sillas.

¿Es lo mismo, no?

Teresa dijo...

Las pequeñas pérdidas son desestabilizantes y, para peor, no cualifican como drama. Pero un agujerito hoy, otro mañana, y acabas convertida en un queso emmental.

Completamente de acuerdo con Nina Maguid así creo que es la vida. Sobre todo a una edad, que hay agujeritos por todas partes...

Femme, un besete rico, rico.

Aquí me quedaré... dijo...

Mi abuela paterna era muy estirada y muy seria.
No nos dejaba movernos tranquilamente por su casa. Era igual, lo hacíamos.
Pensar en tener tranquilos a 8 niños, era una barbaridad.

Debajo de las mesas el mundo se ve de forma diferente o así lo veía entonces.

Una tierna escena.

Besos y buen día

Angelorum dijo...

Una bella forma de describir una época pasada pero no por eso menos maravillosa, que algunos como yo anhelamos haber vivido.


Saludos ^^

Femme d chocolat dijo...

Jajajaja, leyendo vuestros comentarios se me pone una sonrisa. Veo que hemos tenido vivencias comunes, casi todos nosotros hemos jugado a escondernos bajo la mesa camilla.^_^
Es cierto que cuando eres pequeño estar bajo la mesa se vive de modo mágico. Sobre todo cuando hay grandes reuniones familiares, con mucha gente y las mesas son larguísimas, con manteles que casi casi rozan el suelo...
Son recuerdos tiernos, de épocas en las que cabe todo... en las que un sofá puede ser un barco y una escoba un caballito de mar.

No deberíamos perder esas capacidad de fantasear al crecer.
En fin..

Besos, Pluvisca
************

Es estupenda Mary McCarthy, TE LA RECOMIENDO MUCHO, Elvira, además escribe cosas que seguramente te reconfortará leer. Muy generacionales (no es la tuya, claro, ella es muy anterior, pero ..habrá cosas que -con la enorme demora generacional que tuvimos aquí respecto a EEUU- te recuerden mucho experiencias y vivencias propias.)

Mi consejo personal es que , si puedes LEAS "EL GRUPO", está reeditado hace poco ( un par de años) y "en bolsillo" además . Yo creo que te encantará. Fue el primer libro adulto que leí, y luego lo leí varias veces. La verdad que lo recuerdo con inmenso cariño. Yo creo que te gustará

Este otro de la autobiografía... me temo que ni esté en librerías. Aunque no sé, ahora la están reeditando, he visto de ella hasta libros de viajes. No sé, igual también cae...

UN BESITO

Femme d chocolat dijo...

HOMBRE, NINAAAAAAAAAAAAAAAAA, pero qué alegría verte de nuevo "a la carga", amiga... ^_____^

Jajajaja, sí, lo de hacer modificaciones en la vida ... es algo a lo que nos apuntaremos más de una, creo. Yo al menos sí. Matices.., vale. Pero distintos.

Es cierto, parece mentira lo imprtantes que pueden ser a veces las pequeñas cosas, la solidez que aportan , el núcleo que pueden llegar a formar. Es muy cierto. Acabas llenita de agujeros por donde se te acaba saliendo el serrín.

Me gusta como expresas las cosas.

DE VERDAD QUE ME ENCANTA VERTE DE NUEVO, POR TODO LO QUE SIGNIFICA ^________^

Ah, genial lo de la foto!, jajaja, así nos iremos conociendo
^_^

YO TAMBIÉN TE QUIERO MUCHO. TÚ LO SABES. SÉ QUE LO NOTAS... QUE TE LLEGA HASTA ALLÍ .

( Por cierto, sabes que ando haciendo un curso de comida vegetariana? No es muy allá, las clases podrían ser más ... no sé... menos simplonas ... Tener un poquillo más de arte ... Pero de momento es lo único que he podido encontrar en la ciudad. La de veces que me acuerdo de tus fastuosidades, Nina . No dejes caer el dato. Podrías dar unas clases excelentes. Piénsatelo.

Mil millones de besos , cariño, luego voy para allá

Femme d chocolat dijo...

Yo también recuerdo como mágico esconderme bajo los faldones, Fande, y "escuchar conversaciones ajenas" que , a menudo , hablaban de mí diciendo eso de " ¿Pero esta niña, donde estará?.. mira que ha desaparecido... buaaa, bua..." y yo, toda pícara creyendo que no sabían que estaba ahí metida ... Ahora me da risa ver que ese comportamiento es el mismo que tiene mi gato cuando se esconde ( sólo la cabeza) bajo algún faldón, dejando fuera un reverendo y enorme pandero, en la pretensión de que no le veo... Yo también le lloro y digo eso de "¿pero dónde estará el "Pelos"?, buaa, buaaaaaaaa... ", mientras él, todo fanfarrón menea el rabo y se ríe, "sabiendo" que NO me engaña.

Vernos tan parecidos a él y a mí me hace ir a menudo a espejo del baño a constatar ¿cuánto tiempo me falta para que me comiencen a salir los bigotes?, jajajaja

Besos
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JAJAJAJAJAJAJAJJAAJAJAJJA, JORGEEEEEEEEEE

jajajjajaja

SÍ, SÍ, es lo mismo ...^_^, tú también ibas a tocar el timbre ... ... ^_^

JUAS

Besos, jajajjaja
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Jajaja, Tere ... ya vamos necesitando poner algún que otro parchezico pal bujero, sí

Besote
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Mi abuela paterna era superorganizada y ordenada, pero ... era en su casa donde nos reuníamos por navidad una gran familia, así que no le quedaba más cáscaras que aguantarse con la niña fantasma ( o sea yo) que se escondía bajo el mantel e iba china chana recorriendo los pinrreles varios familiares.

Sí que es cierto que se ve diferente, Aquí.

Un besote
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Hola Angelorum,

sí, hay rememoranzas que tienen mucho encanto, máxime cuando, como ha pasado en este caso, constatamos que son comunes a muchos de nosotros. Entonces todo adquiere otra dimensión, otra complicidad.

Espero verte a menudo por aquí.

Un abrazo

Nina Maguid dijo...

Femme, cariño, te agradezco un montón pero no estoy para dar cursos, me conformo con que 2 o 3 de cada 5 cosas que hago me salgan comestibles.
Lo que me encantaría es que pudiéramos cocinar juntas, te imaginas, distraídas por las charlas haríamos una cocina muy innovadora!
Estoy muy feliz de haber vuelto y más aún de haberte reencontrado.
Un besazo!