lunes, 11 de enero de 2010

La agitada Navidad de Maigret

Imagen: Sally Storch


La agitada Navidad de Maigret
(fragmento)



Siempre le sucedía lo mismo. Seguramente al acostarse había dicho como quien lanza un suspiro:
-Mañana me levantaré tarde.
Y su mujer lo había tomado al pie de la letra, como si los años no le hubieran enseñado nada, como si no supiese que no había que dar la menor importancia a las frases que pronunciaba de esa manera. Ella también, habría podido dormir hasta tarde. No tenía razón alguna para levantarse temprano.
Sin embargo, todavía no era completamente de día cuando Maigret la había oído escapar de entre las sábanas con toda precaución. Él no se había movido; había continuado respirando profundamente, con regularidad, como un hombre que duerme. Todo aquello parecía un juego. Era conmovedor sentirla avanzar hacia la orilla de la cama con precauciones de animal, inmovilizándose después de cada movimiento para asegurarse de que no le había despertado. Había un momento que él esperaba siempre con ansiedad, el momento en que los muelles del colchón libres del peso de su mujer se distendían con un ligero ruido, semejante a un suspiro.
Ella reunía entonces sus vestidos en la silla, empleaba un tiempo infinito en girar el pestillo de la puerta del cuato de baño; finalmente , una vez en la cocina, empezaba a permitirse los movimientos normales.
Él se había vuelto a dormir. Pero no profundamente ni por mucho tiempo . El tiempo suficiente , no obstante, para tener un sueño confuso e impresionante. No logró después acordarse de él, pero sabía que era impresionante y eso le dejaba en un estado hipersensible.
Se veía una raya de día pálido y crudo entre las cortinas que no cerraban nunca herméticamente. Esperó todavía un poco, acostado boca arriba, con los ojos abiertos. Le llegó a la nariz un olorcillo a café y , cuando oyó abrir y cerrarse la puerta del piso supo que su mujer había bajado a toda prisa para comprarle unos bollitos recientitos.
Nunca comía por las mañanas, le bastaba una taza de café puro. Pero era una especie de rito, una manía de su mujer. Los domingos y días de fiesta daba por hecho que permanecería en la cama hasta bien entrada la mañana, e iba abuscarle unos croissants a la esquina de la calle Amelot.
Maigret se levantó, se calzó las zapatillas, se puso el batín y descorrió las cortinas. Sabía que hacía mal, que eso la disgustaría, y hubiera sido capaz de un gran sacrificio para agradarla, pero quedarse en la cama sin ganas era superior a sus fuerzas.
No nevaba. Era ridículo que pasados los cincuenta años, todavía se sintiera decepcionado porque no hubiera nevado la Nochebuena , pero las gentes de cierta edad no son nunca tan serias como creen los jóvenes.
(...) Oía de nuevo a su esposa ir y venir en la cocina, andar de puntillas por el comedor, continuar tomando precauciones sin sospecahar que él ya estaba levantado delante de la ventana. Al mirar su reloj se dio cuenta de que no eran más que las ocho y diez. La noche anterior habían ido al teatro. De buena gana hubieran comido algo en cualquier restaurante, para hacer como todo el mundo, pero en ningun sitio había mesas, y habían vuelto a pie cogidos del brazo. Total, que no eran las que las doce cuando habían regresado a casa, y apenas habían tenido que esperar un rato para cambiarse los regalos.
Una pipa para él, como siempre. Para ella una cafetera eléctrica de un modelo perfeccionado de la que estaba encaprichada, y, para no olvidar la tradición, una docena de pañuelos finamente bordados.



Georges Simenon
La agitada navidad de Maigret


8 comentarios:

Pilar dijo...

a veces la rutina es maravillosa¡¡¡
otras veces tremendamente aburrida...
me quedo con la idea de que "las gentes de cierta edad no son nunca tan serias como creen los jóvenes":
es que los jóvenes no saben que por dentro somos los mismos¡¡¡¡
un beso desde Córdoba¡¡

Elvira dijo...

Me han enternecido los dos.

¡Gracias, Femme!!! Besos ^__^

pluvisca dijo...

El sigilo de la mujer, la extremada actitud por no molestarle, me provoca un sentimiento encontado, aunque siempre me decanto mas por la ternura...

Envidio al que no puede estar en la cama a esas horas...xxxDDD, yo estoy en la gloria divina entre las sábanas.

Un pedacito de historia preciosa. Lo cierto es que hacía tiempo que no lo releia y me ha encantado.

Un abrazo

Aquí me quedaré... dijo...

La gente de la segunda edad somos la pera en todo los sentidos
¡¡¡Faltaba más!!!

Montse dijo...

¡Oye, esta escena me suena!
Es la misma que ocurre en mi casa, jaja.. pero sin los croisans, jaja.. tendré que preguntarle a él si se hace el dormido mientras ando por la casa intentando no hacer ruido.

Y es que la gente de esta edad somos así de encantadores!!!!!

Teresa dijo...

femme perdona que no viera primero, si que vengo todos los días, pero esta navidad ha sido horrible y tu lo sabes, no sabría que contestarte.

Me pendonas, si???

Te quiero ratoncita.

Fandestéphane dijo...

Un beso Femmmmmmmmmmme

Femme d chocolat dijo...

Coincido contigo, Pilar, Hay una clase de "rutina" que es profundamente deseable. Lógicamente NO LA QUE ES UN ROLLAZO, jajaja.
Yo creo que el verdadero sentido del humor ante la vida lo tenemos más los que ya "no somos unos niños". Sabemos que hay que tomársela con algo de humor, si nóoooo...

Un besico desde Zaragoza city.
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La verdad es que tienen encanto.
Bueno, así te haces un poco la idea de cómo es y tal..^_^

Un besico gordo, Elvira
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Sí, la verdad es que Simenon da un poco la idea de una mujer algo sometida SI NO FUERA porque él se pone de su parte ( el autor me refiero) marcando claramente que a veces peca de "buenaza" o ingenua.

Bueno, puede resultar una lectura amena para esos momentos en que uno no sabe qué leer y no está para "filosofías ni honduras". (Como suele pasar con la mayoría de novelas policíacas.)

Un besete, Pluvisca
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Jajajaajaj, estoy de acuerdo, AQUI

SOMOS LA CAÑA! ahora sólo nos falta creérnoslo.

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JAJJAJAJA, pues déjame decirte , Montse, que te lo montas mal, LO PRIMERO SON LOS CROISANTS, y lo segundo Tú tocando la trompeta ^_^ porque ....SÍ, ¡SEGURO QUE SE HACE EL DORMIDO! eso ya te lo digo yo, sin conocerlo, jajajajjajajajajaja MENUZOS SINVERGÜENZONES SON!!!!

UN BESICO, CIELO
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Tranqui, cielo, ya me imagino que no estás pá gaitas.
De todas formas tampoco he podido ni siquiera entrar al blog, ando en pleno sprint para sacarme el carnet ( me quedan pocos días) y apenas paro por casa.
Por cierto, este lunes ( a no ser que volvais a tener temporal de nieve y carreteras cortadas) saldrá para allí tu regalín. He estado esperando a que se despejara la cosa. ^_^

Un besico, cariño, yo también te quiero. Eso no hace falta ni decirlo , ¿ verdad?

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Un beso enorrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrme, Manel. ^__________^